Cada letrero que realizo nace desde el respeto por los materiales y el entorno. Trabajo con madera recuperada de aserraderos, demoliciones o descartes industriales, dándole una nueva vida a través del diseño y la artesanía. Este proceso no solo reduce el impacto ambiental, sino que convierte cada pieza en un testimonio de sustentabilidad y coherencia.
Las marcas que eligen este tipo de letreros buscan más que un elemento decorativo: desean comunicar sus valores. La elección de materiales reutilizados refleja compromiso con el medio ambiente y autenticidad, proyectando una identidad consciente y alineada con tiempos donde la coherencia importa tanto como la estética.
Cada pieza es única, trabajada a mano con técnicas tradicionales —como el bajorrelieve, la pintura artesanal o la pirografía—, logrando resultados que combinan historia, oficio y propósito.

Galardones de madera recuperada
Tuve el honor de crear el galardón para Chela y Río, una actividad que invita a recorrer el río San Pedro no solo como una experiencia turística, sino también educativa y de conciencia ambiental. Este evento, reconocido como uno de los más significativos de la Comuna de Los Lagos, nace desde la autogestión y el amor por el territorio, con el propósito de preservar, conservar y difundir la importancia del río como patrimonio natural y cultural.
El galardón fue elaborado en madera reciclada de demolición, rescatando piezas que conservan huellas del tiempo para transformarlas en símbolo de reconocimiento y conexión con la naturaleza. Cada detalle refleja la esencia del evento: la fuerza del río, la colaboración comunitaria y el compromiso con un desarrollo local sostenible.
Más que un objeto, este galardón representa la unión entre arte, identidad y propósito, reafirmando que la creación artesanal también puede ser una forma de educar, inspirar y cuidar el entorno.

Trabajar con maderas nativas recuperadas es, para mí, una forma de honrar la historia y la vida que habita en cada trozo de materia natural. No lo veo como una tendencia ni una moda sustentable, sino como un acto de respeto y conciencia. Cada tabla, cada veta y cada marca cuentan una historia que comenzó mucho antes de llegar a mis manos. Son fragmentos de árboles que fueron testigos silenciosos de siglos de viento, lluvia, raíces y humanidad, y que hoy encuentran un nuevo propósito al transformarse en piezas que siguen transmitiendo vida.
Cuando recupero una madera, no busco solo crear un objeto decorativo, sino preservar una memoria viva. Me emociona pensar que, al reutilizarla, estoy dándole continuidad a algo que ya fue parte de la tierra, del bosque y de nosotros. En ese sentido, mi trabajo se vuelve un puente entre lo que fue y lo que puede volver a ser: un diálogo entre la naturaleza, la creación y la conciencia humana. Crear con madera reciclada es mi manera de decir que el arte puede sanar, cuidar y recordar, y que en cada pieza hay una historia que merece seguir contándose.




