
Entre Campo y Bosque
Todo comenzó con mi fascinación por la madera y el deseo de dar nueva vida a materiales que otros ya no usaban. Siempre me ha inspirado la nobleza de las maderas nativas y su capacidad para transformarse en algo totalmente distinto sin perder su esencia.
Tras investigar sobre técnicas y herramientas, decidí dar el salto y comprar una caladora de banco de segunda mano que encontré en Marketplace, en una ciudad cercana. Así empezó mi camino: entre pruebas, errores y mucha curiosidad. Al principio realizaba letreros para familiares y amigos, y con cada uno fui perfeccionando mi técnica, aprendiendo sobre cortes, tipos de madera y acabados.

Simplicidad, precisión y creatividad
La caladora de banco se convirtió en mi herramienta favorita. Es simple en apariencia, pero su versatilidad permite crear diseños complejos y llenos de personalidad. Este proceso requiere pulso firme, paciencia y atención al detalle para lograr cortes limpios y acabados precisos. La madera, en cada proyecto, se convierte en un lienzo en blanco donde plasmo mis ideas, historias y emociones.

Mis creaciones: un mundo de posibilidades
Con el tiempo, mis letreros comenzaron a tomar distintas formas y significados. Hoy realizo:
- Nombres y frases personalizadas, que aportan calidez y autenticidad a cualquier espacio.
- Logotipos y letreros para marcas, ayudando a emprendedores a reflejar su identidad con coherencia y belleza.
- Decoraciones para eventos como bodas, cumpleaños y celebraciones especiales.
- Y sobre todo, piezas únicas y personalizadas, donde cada corte y pintura reflejan la esencia de quien las encarga.

Un camino con propósito
Este oficio me ha permitido conectar con mi comunidad y construir un proyecto con sentido. He aprendido a identificar a mi público y a ofrecer precios justos, cuidando siempre la calidad y el valor del trabajo hecho a mano.
Promociono mis creaciones a través de redes sociales, ferias locales y colaboraciones con otros emprendedores, manteniendo siempre una atención personalizada y cercana. Cada letrero que realizo es más que un producto: es el reflejo de una historia, una emoción o un propósito compartido.




